
Diseñada para una familia con dos niños, la vivienda VGL en Serra establece una relación constante entre el interior y el jardín, haciendo que todos sus espacios se abran y participen de la vida exterior. La planta se adapta a la presencia de los grandes pinos existentes, integrándolos como parte esencial del proyecto y aprovechando su sombra como refugio natural.
La propia geometría de la casa organiza el jardín en dos ámbitos complementarios: un espacio fresco y protegido bajo la copa de los árboles, destinado al encuentro y al descanso, y un espacio abierto y soleado donde se sitúa la piscina. De este modo, arquitectura y paisaje se entrelazan para crear una forma de habitar estrechamente vinculada al entorno.
Fotografía: Milena Villaba
2026
Vivienda individual
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