Existe un gesto común en todos los proyectos de Aritz Almenar, derivado de su sensibilidad, que es la propuesta de un nuevo espacio de uso compartido o adaptativo no determinado por el programa.
Ese espacio surge siempre de un anhelo no atendido o de una oportunidad que presenta el proyecto y que siempre está vinculada al aporte de luz (que es la materia que vertebra cada uno de los proyectos de este estudio) y a la singularidad propia del cliente.
Se proyecta siempre como un espacio flexible pero estrictamente necesario en el propio diseño integral de la vivienda y que, por lo tanto, cualifica la vivienda sin un aumento significativo del coste.